Hay momentos del año que no piden ruido, sino silencio; que no reclaman espectáculo, sino recogimiento; que no buscan aprobación, sino comprensión.
Este es uno de ellos.
Cada viernes, este blog intenta mirar la vida con cierta pausa. Pero hoy no basta con observar… hoy toca detenerse de verdad.
Porque lo que comienza este domingo no es una tradición más, ni una fecha marcada en el calendario como tantas otras… lo que comienza es memoria viva, es historia, es fe, es identidad…
El domingo arranca el Domingo de Ramos, y con él, la puerta de entrada a la Semana Santa 2026.
Y aquí es donde conviene hacer un punto y aparte, respirar y hablar de respeto.
Respeto por lo que significa…
Respeto por lo que se recuerda…
Respeto por lo que millones de personas vivimos con fe y con fervor.
Durante siglos —que no décadas ni modas—, generaciones enteras han transmitido este tiempo como algo sagrado, y no solo en un rincón concreto del mapa. Bien es cierto que España late con una fuerza especial estos días: calles que se transforman, ciudades que se detienen, pasos que avanzan entre el silencio y el sobrecogimiento. Pero no es solo España… es el mundo entero.
Desde Sevilla hasta Manila…
Desde Roma hasta Ciudad de México…
Desde pequeños pueblos hasta grandes capitales…
La Semana Santa es universal porque el mensaje que encierra también lo es.
Aquí no hablamos de folclore, querid@s lector@s y amig@s…
Hablamos de historia.
La historia de alguien que, según la tradición cristiana, no fue obligado, sino que eligió… que no huyó, sino que permaneció. Que no se defendió, sino que se entregó…
La historia de Jesucristo, que asumió la crucifixión como acto de amor hacia todos.
Y eso, creas o no, merece al menos una cosa: respeto.
Porque durante estos días no solo se camina en procesión… se acompaña.
No solo se observa… se recuerda.
No solo se mira al pasado… se interpreta el presente.
El Jueves Santo abre la intimidad del sacrificio…
El Viernes Santo nos enfrenta al dolor más humano…
El Sábado Santo guarda el silencio más profundo…
Y el Domingo de Resurrección se enaltece en esperanza…
No es una secuencia cualquiera; es un recorrido emocional, espiritual e histórico que millones de personas atraviesan cada año con una intensidad difícil de explicar desde fuera.
Por eso, más respeto, por favor…
Respeto para quien lo vive desde la fe…
Respeto para quien lo vive desde la tradición…
Respeto incluso para quien solo lo contempla sin comprenderlo del todo…
Porque hay cosas que no necesitan ser compartidas para ser respetadas.
Este artículo, ya número 87 consecutivo, no busca convencer. Busca recordar que, en un mundo que corre demasiado deprisa, todavía existen momentos que nos invitan a parar… a mirar hacia dentro… a reconocer que hay historias que han marcado a la humanidad entera…
Y esta es una de ellas.
Respeto por y para todos los católicos del mundo en esta Semana Santa 2026.
Más respeto. Siempre.
Amén.
Jorge Esquirol
@elblogdejorgeesquirol





