«¿Dónde estabais en los malos tiempos?»

«¿Dónde estabais en los malos tiempos?»

Tras el branding que está haciendo mi ingeniero en mi web, que aprovecho para felicitarte una vez más por su gran trabajo, esta semana, en vez del viernes, el artículo nuevo sale hoy sábado, por cuestiones logísticas y personales. 

Hay preguntas que nacen del dolor, y las hay que nacen de la decepción. 

Y hay preguntas que nacen cuando se te cae la venda de los ojos y descubres que gran parte de lo que llamabas amistad, compañerismo, cariño o apoyo era simplemente una “puta ilusión”. La pregunta es sencilla. 

¿Dónde estabais en los malos tiempos? 

No ahora, ahora no. 

Ahora es fácil, en los buenos momentos cualquiera aparece, cualquiera da un «me gusta», cualquiera deja un buen  comentario, cualquiera, (de esos que desaparecieron) te llama o te escribe. 

Ahora cualquiera presume de conocerte. Cualquiera se apunta a la fiesta y quiere salir en la foto. 

Ahora, tienen muchísimos la desfachatez de, cuidado!!, “afirmar” que siempre creyó en ti. 

Pero yo no pregunto por ahora, mi pregunta se refiere a entonces. Me pregunto por los días en los que levantarse de la cama era una victoria, me pregunto por las noches en las que no sabías cómo ibas a sobrevivir a la mañana siguiente. 

Pregunto por los momentos en los que te encontrabas tan roto que ni siquiera tenías fuerzas para explicar por qué estabas roto. 

Pregunto por las épocas en las que el teléfono dejó de sonar y los que se llamaban «amigos», o “compañeros” (mientras yo estaba sólo en un país desconocido para mí dando la cara por ellos para que vinieran a trabajar, dejándome la vida… cuando empezaron los problemas “desaparecieron”). No os creáis que os reprocho nada, todo lo contrario, os doy mis mas sinceras GRACIAS porque demostrasteis lo que verdaderamente sois como artistas y seres humanos : “basura».

Las épocas en las que los mensajes desaparecieron, en las que descubrí que muchas personas no me querían a mi, sino lo que les ofrecía…. 

Porque hay una verdad que nadie quiere escuchar…la mayoría de las relaciones humanas son más interesadas de lo que estamos dispuestos a reconocer, mucho, pero mucho más. 

Hay gente que se acerca a tu mesa mientras hay comida, pero desaparece cuando toca recoger los platos, gente que te llama mientras eres útil, pero desaparece cuando eres tú quien necesita ayuda, gente que te considera imprescindible mientras le solucionas problemas, pero en cuanto eres tú quien tiene un problema, se vuelven invisibles, y luego tienen la desvergüenza de llamarlo “amistad”, “NO”, no queridos, ya desconocidos, me decepcionasteis, si, pero ya no me importáis lo más mínimo, pero si alguna vez, (Dios no lo quiera), tenéis un problema, “aquí estaré”, no lo dudéis ni por un momento. 

Lo vuestro no es amistad, yo lo tildaría como “consumo emocional”. Es utilizar a las personas como si fueran herramientas, es acercarse mientras hay beneficio y largarse cuando aparece el compromiso. 

Y de esta clase de personas, está plagado el mundo actual, pero lleno… y más y más lleno… demasiado. 

Vivimos rodeados de gente que habla de valores mientras actúa por conveniencia, de gente que habla de lealtad mientras calcula beneficios, de personas que hablan de amor mientras miden resultados. 

Hay incluso seres…. gente, que habla de amistad mientras hace balances de pérdidas y ganancias, son expertos en los discursos, en las frases bonitas, en las publicaciones inspiradoras. 

Expertos en parecer buenas personas. Pero cuando llega la hora de demostrarlo, desaparecen más rápido que las ratas cuando el barco empieza a hundirse. 

Y entonces descubres una realidad incómoda….no te abandonaron porque estuvieran ocupados, ni porque no supieran lo que ocurría, no te abandonaron porque tuvieran demasiados problemas, te abandonaron porque no les importabas lo suficiente…. y esa verdad duele, claro que duele, porque desmonta años de autoengaño, desmonta años de justificaciones, y desmonta años de excusas. 

Nos hemos acostumbrado a justificar a quienes jamás movieron un dedo por nosotros……»Es que tendría mucho trabajo……»Es que estaría pasando una mala época……»Es que seguro que no sabía cómo ayudar”….. MENTIRA.

La mayoría de las veces es mentira. 

Cuando alguien te importa de verdad encuentras cinco minutos. 

Cuando alguien te importa de verdad llamas, cuando alguien te importa de verdad preguntas y si te importa de verdad apareces, aunque sea para sentarte en silencio o para darle un abrazo o aunque sea para no decir nada, tan sólo para acompañar…. porque la presencia vale más que mil discursos, pero eso exige algo que escasea cada vez más, “Compromiso”.

Y vivimos en una época en la que le teme todo el mundo al compromiso. 

Todo el mundo quiere vínculos….nadie quiere responsabilidades. 

Todo el mundo quiere compañía, pero nadie quiere sacrificios. 

Todo el mundo quiere recibir, pero pocos quieren dar. 

Y así nos va……. 

Por eso los malos tiempos son una bendición disfrazada, sí. Una bendición…porque barre la basura, porque limpian el escenario, porque apagan los focos y porque dejan el teatro vacío. 

Y, querid@s amig@s y lector@s, cuando el teatro queda vacío descubres quién estaba por la obra y quién estaba por el espectáculo. 

Los malos tiempos son el detector de mentiras más eficaz que existe…..jamás falla. 

Te muestran quién te aprecia, quién te utiliza, quién te respeta, quién te tolera, quién te necesita y quien te quiere y  son cosas muy distintas….terriblemente distintas. 

Algunos de los que más hablan son los primeros en desaparecer, algunos de los que más prometen son los primeros en esconderse, y algunos de los que más presumen de amistad son los primeros en evaporarse. 

Pero lo más triste, es que algunos de los que apenas hacen ruido son quienes terminan salvándote. 

Por eso hoy no escribo desde el rencor. El rencor es demasiado pequeño para todo lo que he aprendido y el rencor es un sentimiento, y yo no siento ya nada por vosotros. 

Escribo desde la memoria, porque la memoria es incómoda, porque la memoria no olvida y la memoria conserva nombres, como ausencias y silencios, pero sobre todo conserva y mantiene puertas cerradas….. conserva llamadas que nunca llegaron….conserva mensajes que jamás se escribieron, y algunos creen que el tiempo borra esas cosas…. (para mi sí, cómo os digo me importáis cero y menos, en lo profesional y artístico siempre os desearé lo mejor y REPITO, si tenéis cualquier problema aquí estaré como siempre) 

Retomando, el tiempo no las borra, tan solo las ordena y las coloca en su sitio, y ese sitio suele llamarse “”verdad” 

Por eso vuelvo me gustaría volveros a preguntar: 

¿Dónde estabais?, ¿Dónde estabais cuando todo se derrumbó a mi alrededor? ¿Dónde estabais cuando la vida me golpeó como nunca?, ¿Dónde estabais cuando era el único compañero?, ¿Dónde estabais cuando la incertidumbre me quitaba el sueño?

Y sobre todo ..¿Dónde estabais cuando necesitaba personas y encontré excusas?…..Porque ahora muchos habéis vuelto, ahora muchos sonreís, ahora muchos saludáis y actuáis como si nada hubiera pasado, cuando durante 4 meses, cada día estuve a punto de morir. 

Os pensáis que la memoria es idiota, como si los silencios no dejaran cicatrices, como si las ausencias no contaran, pero cuentan…y mucho….porque los malos tiempos pasan, pero las lecciones se quedan, y yo aprendí una de las más importantes: “Jorge, nunca vuelvas a confundir cantidad con lealtad” 

“Nunca vuelvas a confundir atención con cariño” 

“Nunca vuelvas a confundir interés con afecto” 

“Nunca vuelvas a confundir compañía con amistad” 

Porque cuando llega la tormenta, la inmensa mayoría corre a refugiarse, y solo unos pocos deciden quedarse bajo la lluvia contigo. 

A esos pocos no hace falta preguntarles dónde estaban mi familia Uruguaya, la familia Etchegaray y el Cuartel de Infantería número 4 de Colonia de Sacramento, a parte de mucha gente uruguaya, que no española, que estuvieron a mi lado.. ya lo demostraron. 

Los demás pueden ahorrarse las explicaciones. Vais tarde y además ni las quiero. 

Porque la pregunta sigue siendo la misma y la pregunta siempre será la misma, y quizá les incomode o les moleste o quizá incluso les haga dejar de leer este artículo.

Entonces este texto habrá cumplido su función, porque la pregunta siempre seguirá ahí. 

Esperando….. silenciosa…e incómoda, pero a la vez “Implacable” 

¿Dónde coño estabais en los malos tiempos? 

  

Jorge Esquirol. 

@elblogdejorgeesquirol 

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