«Tiempo Prestado»

«Tiempo Prestado»

Queridos amig@s y lector@s: 

Noventa y ocho. 

Es curioso, apenas es un número, tan sólo dos cifras, un pequeño conjunto de caracteres que caben en una pantalla y que probablemente olvidaremos mañana; sin embargo, detrás de ese número hay noventa y ocho viernes consecutivos, noventa y ocho citas cumplidas, noventa y ocho conversaciones compartidas entre vosotros y yo…noventa y ocho veces que he abierto una página en blanco sin saber exactamente dónde terminaría el viaje. 

Y aquí seguimos. 

Antes de escribir una sola línea de este artículo, quiero detenerme un instante para agradecer, a quienes me leéis desde España o desde México, a quienes me leéis desde Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Alemania o cualquier rincón del mundo donde, por alguna razón que todavía me cuesta comprender, mis palabras han encontrado un hogar. 

Gracias….gracias también a quienes me escribís por mensaje privado; a quienes compartís un artículo, a quienes guardáis una reflexión para volver a leerla otro día, también a quienes nunca comentáis, pero siempre estáis ahí. 

A todos vosotros que aparecéis cuando menos lo espero para decirme que una frase os acompañó en un momento difícil. No os podéis imaginar lo que eso significa para mí, porque escribir es un acto profundamente solitario, y ser leído es un privilegio inmenso. 

Hoy quiero agradecer igualmente a las personas que forman parte de mi equipo, porque detrás de cada proyecto, de cada publicación, de cada paso adelante, hay seres humanos que dedican su tiempo, su esfuerzo y su energía para que los sueños continúen caminando. 

Y precisamente de eso quiero hablar hoy…del tiempo, o mejor dicho… Del “tiempo prestado” 

Porque quizá esa sea una de las grandes verdades que pasamos por alto durante nuestra existencia. 

Vivimos como propietarios de algo que jamás nos ha pertenecido; hacemos planes para dentro de diez años; guardamos conversaciones para mañana, aplazamos abrazos, posponemos llamadas…retrasamos sueños. 

Dejamos pendientes palabras que deberían haber sido pronunciadas hace mucho tiempo y lo hacemos porque hemos llegado a la extraña conclusión de que el tiempo es nuestro. 

Pero no lo es, nunca lo fue, nadie posee el tiempo, tan solo lo administra durante un instante. 

Somos inquilinos de unos días, visitantes de unas décadas, viajeros de paso en una estación cuyo horario desconocemos, y, sin embargo, actuamos como si hubiéramos firmado un contrato de permanencia eterna, quizá por eso lo desperdiciamos tanto. 

No porque seamos malos administradores, sino porque olvidamos la fragilidad del préstamo…nos enfadamos por asuntos insignificantes, competimos por reconocimientos efímeros, acumulamos objetos que algún día pertenecerán a otros, defendemos orgullos que nadie recordará…y mientras tanto, el reloj continúa avanzando con una indiferencia admirable. 

Sin prisa, sin pausa, sin excepciones…. 

Hay una pregunta que me persigue desde hace años: ¿Qué haríamos diferente si supiéramos exactamente cuánto tiempo nos queda? 

Pensadlo un momento, no con una respuesta rápida, ni con una respuesta automática…pensadlo de verdad. 

¿Qué discusiones desaparecerían?,¿Qué personas abrazaríais hoy mismo?, ¿Qué proyectos comenzaríais esta tarde?, ¿Qué miedos dejarían de tener sentido? …. 

La mayoría de nosotros vivimos convencidos de que nos sobra tiempo, y quizá ahí resida nuestro mayor error, porque no es la falta de dinero lo que limita una vida, ni es la falta de fama, ni siquiera es la falta de reconocimiento…. 

“Es la falta de tiempo” 

Y paradójicamente solemos descubrirlo cuando ya hemos gastado demasiado, tal vez la verdadera riqueza jamás estuvo en las cuentas corrientes, tal vez estaba en las sobremesas, en las conversaciones, en los paseos, en las personas que aún podían llamarnos por nuestro nombre, en las oportunidades que decidimos ignorar, en los amaneceres que no miramos, o en los libros que nunca abrimos. 

En los «te quiero» que quedaron atrapados detrás del orgullo. 

Todo eso era riqueza. 

Y casi siempre nos damos cuenta demasiado tarde. 

Por eso hoy, en este artículo número noventa y ocho, no quiero dar ninguna lección, no soy quién para hacerlo, solo quiero compartir esta reflexión:

“Quizá estamos viviendo como dueños de una vida que en realidad nos ha sido prestada, quizá deberíamos caminar con más gratitud, con más presencia, con más consciencia, con menos ruido, con menos prisa…con menos necesidad de demostrar constantemente algo a alguien».

Porque cuando todo termine, y terminará para todos, nadie preguntará cuántos seguidores teníamos, ni cuántos títulos acumulamos, ni cuántas discusiones ganamos. 

Tal vez la única pregunta importante sea mucho más sencilla: “¿Qué hiciste con el tiempo que te fue prestado?” 

Y esa, queridos lectores, es una pregunta que únicamente cada uno de vosotros puede responder. 

Gracias por acompañarme durante estos noventa y ocho artículos, gracias por seguir caminando a mi lado. 

Nos encontraremos, como siempre, el próximo viernes. 

Mientras tanto, cuidaos mucho… 

Porque el tiempo sigue avanzando…. 

Y porque cada día que despertamos sigue siendo, nos guste o no, un maravilloso “préstamo” 

 

“Sed muy Felices, por favor” 

 Jorge Esquirol 

@elblogdejorgeesquirol

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MI ÚLTIMO LIBRO

PACK 2 LIBROS / 28€
🌟REFLEXIÓN & ALMA 🌟

Lo último del blog

PACK 2 LIBROS / 28€
🌟REFLEXIÓN & ALMA 🌟

No hay ninguna forma de pago conectada. Contacta con el vendedor.

Déjate tocar por las palabras y el alma de Jorge Esquirol con este pack único que une sus dos obras más íntimas y transformadoras: 

📚 Incluye:

✔️ Te regalo mis pensamientos – Un viaje poético y emocional que abraza el dolor, la pérdida y la esperanza.
✔️ La pirámide del alma – Una obra introspectiva que invita a conocerte, reconstruirte y avanzar desde lo más profundo de ti mismo.

🎁 Pack exclusivo de autor por solo 28 € (precio especial frente a los 34 € habituales).

Llévate ambos libros con dedicatoria personalizada y sumérgete en una experiencia literaria que transforma, consuela y despierta. Ideal para regalar… o regalarte.