Conversación con Jorge Esquirol
A propósito de Vida. Nunca dejes de creer
Vida. Nunca dejes de creer es uno de esos libros con los que he estado bastante en consonancia desde el principio.
Muchas de las cosas que plantea no me resultan nuevas, pero sí me ha gustado mucho la forma de explicarlas. Jorge Esquirol habla de parar, de escucharnos, de aceptar lo que sentimos, de no exigirnos tanto y de dejar de vivir pendientes de lo que esperan los demás. También de esas veces en las que uno se da cuenta de que lleva demasiado tiempo intentando encajar donde ya no encaja.
Creo que ahí está una de las cosas que más he disfrutado del libro: en cómo pone palabras a pensamientos y emociones que muchas veces tenemos, pero no siempre sabemos explicar.
Me han gustado especialmente sus reflexiones sobre la ternura, la calma, la fe, la pérdida y la necesidad de tratarnos con algo más de humanidad. La ternura aparece como una forma de fortaleza, no de debilidad, y la fe no como una respuesta para todo, sino como algo que acompaña incluso cuando no entendemos lo que está pasando.
También me parece una lectura muy acorde con el momento que vivimos. Vamos deprisa, llenamos los días de cosas y muchas veces ni siquiera sabemos parar sin sentir culpa. El libro insiste en esa necesidad de detenerse, descansar y aprender a escuchar lo que pasa dentro.
Ha dado en la clave con lo que sentimos. Y eso, para mí, tiene mucho valor.
Cuando terminé de leerlo, me quedaron bastantes preguntas. No solo sobre el libro, sino sobre Jorge Esquirol y sobre todo lo que hay detrás de esas páginas.
De ahí nace esta conversación.
María Ultreia
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El origen de Vida
María Ultreia
¿Cuándo empezaste a pensar en este libro? ¿Recuerdas el momento en que sentiste que necesitabas escribirlo?
¿Tenías claro desde el principio por dónde querías llevarlo o fue cambiando mientras escribías?
Jorge Esquirol
Vida. Nunca dejes de creer es mi quinto libro. Creo que hubiera sido una enciclopedia, te lo digo sinceramente.
Absolutamente todo el contenido del libro me ha sucedido a mí.
Por eso siempre digo que no es un libro de autoayuda, no es un libro de ayuda, porque lo he vivido y sé cómo he podido salir de las circunstancias.
Pero siempre dejo al lector la posibilidad de que sea él quien tome su dirección. Yo no soy ningún gurú.
Hay mucha gente que me toma como si fuera un gurú. Yo de eso no tengo nada. Soy un simple escritor, un simple bohemio, un simple artista que se gana la vida y sobrevive.
Por eso le digo al lector, en las últimas páginas —o en la última, no recuerdo bien—: «Es tu momento». Ahora es tu momento de empezar a vivir después de leer esas páginas.
Esa es la historia.
María Ultreia
Leyéndolo da la sensación de que muchas de sus páginas nacen de cosas vividas. ¿Cuánto hay de ti en Vida?
Jorge Esquirol
Vida es quizá un 3% de mi vida, un 5% como mucho. Por eso he dicho que sería una enciclopedia.
En realidad, yo lo hubiera hecho muchísimo más extenso, pero creo que, al tratar temas tan complicados, tan espesos y, sobre todo, tan introspectivos, se hubiera hecho demasiado pesado para el lector.
María Ultreia
¿Te ha pasado que, al escribir algo, hayas entendido después mejor lo que te había ocurrido?
Jorge Esquirol
Bueno, te va a parecer extraño: yo no leo lo que escribo.
Cuando estoy en proceso creativo, leo las cuatro o cinco líneas anteriores, donde me quedé, porque escribo todos los días y sigo desarrollando el proceso creativo.
Pero creo que no me he leído ninguno de mis cinco libros, ni ninguno de mis ciento y pico blogs, ni ninguno de mis artículos para medios como BBC o CNN. No me los he leído nunca.
Te lo digo así, María.
María Ultreia
¿Hay algún capítulo que te sorprendiera a ti mismo mientras lo escribías?
Jorge Esquirol
No, no me ha sorprendido porque, como lo había vivido, para mí era una simple transcripción de lo que había vivido.
Sí que muchas cosas quizá no las haya contado tal cual, pero las he suavizado. He intentado suavizarlas para que no quedaran tan potentes.
Pero suavizar no es mentir; suavizar es contar la misma historia de una manera más tranquila.
Lo que nos rompe
María Ultreia
Hablas mucho de las fracturas que todos llevamos de una manera u otra. ¿Piensas que hay cosas que solo aprendemos después de rompernos un poco?
Jorge Esquirol
Totalmente cierto. Un día te levantas por la mañana como cualquier otro y no piensas: «Hoy me voy a pegar la hostia de mi vida. Hoy va a ser el peor día de mi vida». Nadie en el mundo piensa eso.
Como siempre digo, para hacer un parte de colisión tienes que haberte estrellado contra otro coche.
Para saber lo que puedes vivir en una situación complicada, tienes que vivirla. No basta con que te la cuenten ni con leerla en un libro.
Piensa eso.
María Ultreia
¿Por qué somos capaces de aguantar durante tanto tiempo situaciones que sabemos que no nos hacen bien?
Jorge Esquirol
¿Quieres que te dé una respuesta a esto? Claro: somos seres humanos y el ser humano, de por sí, es imperfecto.
Creo que te he dado, intelectualmente, la mejor respuesta que podía darte.
María Ultreia
¿Qué señales solemos ignorar antes de llegar al límite?
Jorge Esquirol
Ver las señales, sobre todo las malas, es muy complicado. No sé cómo explicártelo bien, pero es algo de lo que hablo en las conferencias que doy.
Para ver esas señales tienes que ser analista, observar patrones y, aun así, te puedes equivocar.
Es realmente complicado detectar una señal de que te va a pasar algo malo, de que va a ser un mal día o de que va a suceder algo que no está dentro de la normalidad. Pero yo creo, y te lo digo sinceramente, que la vida sin cosas malas no sería vida.
Lo primero, porque no sabríamos qué es la felicidad ni qué es la tristeza. Estaríamos en un plano lineal y desconoceríamos los sentimientos.
La vida tiene que ser una montaña rusa, no solo de emociones, sino también de vivencias. Y creo que tenemos que vivirlas intensamente, tanto las buenas como las malas.
Cuando te pasa algo malo, lo que no debes hacer es quedarte en un rincón esperando. Me ha pasado algo malo: me levanto y voy a por ello.
Al miedo solo se le vence yendo hacia él, comiéndotelo y traspasándolo.
María Ultreia
¿Cómo sabes que te estás reconstruyendo de verdad y no simplemente aprendiendo a convivir con la herida?
Jorge Esquirol
Pregunta buenísima también, María. Enhorabuena, te has preparado unas preguntas muy buenas. Y que sepa todo el mundo que yo no he querido tener el guion ni hemos probado nada.
Mira, yo creo que los momentos buenos hay que vivirlos con la misma intensidad que los malos. ¿Por qué te digo esto?
Porque, si en los momentos felices, cuando vamos progresando, creciendo como personas, en un ascenso intelectual o personal, lo damos como algo normal o hecho, y, sin embargo, los momentos malos los vivimos como: «Buah, esto me lo voy a comer yo», al final no les damos importancia a los momentos felices.
Creo que es muy importante saber en qué punto está cada persona, saber escanear tu cuerpo. Ya me estoy metiendo en meditación consciente, pero se trata de saber en qué momento te encuentras, qué carencias tienes y evaluarte a ti misma o a ti mismo.
Con ese examen que te haces, vas a sacar tus propias conclusiones. Y de ahí reside, sobre todo, el crecimiento personal.
Decir: «Esto no lo he hecho bien; mañana lo tengo que corregir y lo voy a hacer bien». O: «Estoy flaqueando en esto; voy a intentar potenciarlo».
Bueno, pura ley consciente.
El ruido interior
María Ultreia
En el libro hablas del ruido interior como algo que no siempre debemos combatir. ¿Qué suele estar intentando decirnos ese ruido?
Jorge Esquirol
La primera vez que oí la palabra «ruido» creo que fue a Albert Espinosa, a quien aprovecho para mandar un fortísimo abrazo.
Desde muy joven empecé a llamar ruido a las conversaciones que no me aportaban nada. Por ejemplo, estaba con diez o doce amigos y había un batiburrillo de conversaciones. Yo pensaba: «Esto es ruido, esto no me gusta», y me salía fuera.
Para mí, ruido es aquello que no me aporta nada.
Hay muchas veces en las que, durante una conversación, estoy plenamente en silencio porque estoy aprendiendo de la persona que me está hablando. Pero el ruido aparece cuando todo lo que se habla a tu alrededor no tiene ni pies ni cabeza.
Te hace perder el tiempo, no te aporta absolutamente nada y, encima, puedes acabar bastante cabreado. Te lo puedo asegurar.
María Ultreia
¿Crees que vivimos demasiado ocupados también para no pensar?
Jorge Esquirol
Bueno, esta pregunta te la voy a responder pensando también en ti. Yo ya he tomado la determinación de no llevar redes sociales, justamente para quitarme ruido.
Y creo que tú también deberías bajar ese ruido. Te hablo personalmente, María. Sé que ya lo has hecho, y no sabes cuánto me alegro.
Muchas veces, cuando me contabas por teléfono el plan que tenías para la semana, yo pensaba: «Santísima, me agobias hasta a mí». Y no era yo quien tenía que hacer todo eso.
A lo mejor yo tenía una semana incluso peor que la tuya, pero al escucharte pensaba: «no soy el único».
Creo que estamos entrando en un bucle muy peligroso, y aquí ya entramos un poco en filosofía: esta sociedad parece habernos llevado a vivir para trabajar, cuando debería ser justo lo contrario.
Trabajar para vivir.
María Ultreia
Ya. ¿Y no crees que también es vivir para consumir?
Jorge Esquirol
Justamente es lo que te iba a decir ahora: el consumismo.
Si yo te hablara, te asustarías. Yo encuentro la felicidad estando en mi jardín, viendo amanecer o viendo atardecer.
No necesito ir al cine ni al teatro, ni irme a comprar ropa. De hecho, me he puesto la meta de no comprarme ropa en dos años. Fíjate lo que te digo: solo si se me rompe algo o lo necesito de verdad. Son metas que me voy poniendo poco a poco.
Pero creo, sinceramente, que el ritmo que lleva la gente y el consumismo son dos de los grandes cánceres de esta sociedad.
Y me queda otro: el pasotismo. Ese desinterés por todo, por lo que le ocurre al vecino de al lado. Que alguien pueda estar sufriendo un infarto y haya quien siga corriendo sin atenderlo.
Es complicado, María, pero ahí no nos vamos a meter.
María Ultreia
¿Por qué nos cuesta tanto quedarnos a solas con nosotros mismos?
Jorge Esquirol
Bueno, yo creo que este mundo está hecho para valientes. En el momento y en la sociedad en que vivimos, una persona que flojea es carne de cañón, como digo yo. Te lo digo así de claro.
Y me río por no llorar, porque tengo amigos y amigas que lo están pasando realmente mal. Yo estoy estudiando Psicología, pero todavía no soy licenciado. Aun así, es complicado escucharlos y asimilar lo que esas personas eran hace quince años, siendo amigas mías, y lo que me están contando ahora.
Te hablo de personas con trabajos importantes, con vidas aparentemente potentes, y que están hundidas. Totalmente hundidas.
¿Por qué? Aquí volvemos otra vez a la filosofía: el ser humano es influenciable.
Si tu compañera de trabajo se ha comprado un abrigo o unas botas, tú quieres lo mismo. Yo creo que las metas tienes que marcártelas tú contigo mismo. Las circunstancias externas nunca deberían convertirse en la corriente por la que te dejas llevar, porque nunca sabes adónde va a desembocar.
Por eso es tan complicado ver cómo hay gente que se está autodestruyendo. Influencers que se están matando, que se están suicidando… Y yo me quedo pensando: ¿hasta qué punto hemos llegado? Estamos hablando de chavales muy jóvenes.
María Ultreia
¿Hay una diferencia entre tener una vida llena y tener una vida plena?
Jorge Esquirol
Exactamente. Piensa que estás hablando también con un misionero laico, que voy a misiones.
Y allí te encuentras con chozas de madera, con un cubo que tienes que usar para ducharte y poco más: una iglesia y una escuelita. Y te das cuenta de que esos niños son más felices que tú, que yo y que todos los oyentes del pódcast que estamos haciendo, y solo tienen un palo y un cubo.
Entonces te planteas muchas cosas: hacia dónde vamos, hacia dónde nos dirigimos.
Yo creo que el gravísimo problema —no recuerdo bien quien lo decía— es que se le está dando demasiada importancia a las cosas y muy poca importancia a nosotros mismos.
La persona que aprendimos a ser
María Ultreia
Hay una idea del libro que me interesó mucho: la posibilidad de habernos convertido en una versión de nosotros mismos para encajar o para no decepcionar a nadie. ¿Cómo se empieza a distinguir quién eres de quién aprendiste a ser?
Jorge Esquirol
Pero nunca es tarde, amiga mía. Nunca es tarde.
Y, aprovechando, voy a hacer un inciso. Hay compañeros de la radio que me han llamado, y a los cuales estoy muy agradecido, pero esta va a ser la única entrevista que voy a dar sobre este quinto libro, Vida.
Ya estoy escribiendo el sexto libro, pero esta será la única entrevista que voy a dar sobre Vida. De momento no se van a hacer conferencias ni nada parecido. Y digo de momento, porque nunca se sabe.
Ahora estoy con otras cosas y otros planes. Tengo bastante jaleo; no diría caótico, porque estoy en mi mundo, pero sí bastante monumental.
María Ultreia
Bueno, yo te lo agradezco infinito porque tenerte aquí, además en exclusiva con el libro, pues ¿qué más se puede pedir?
Jorge Esquirol
No, quien te lo agradece soy yo a ti. Me lo propusiste y me pareció una idea estupenda; me faltaron décimas de segundo para decir que sí.
Por supuesto. Por supuesto que sí.
María Ultreia
¿Qué da más miedo: no saber quién eres o descubrirlo y darte cuenta de que muchas cosas de tu vida ya no encajan contigo?
Jorge Esquirol
No saber quién eres. Fíjate lo que tardo en responderte.
No saber quién eres es estar perdido en el mundo. Es estar a la deriva en un océano sin saber dónde vas a tocar tierra.
Es no tener identidad propia, no saber hacia dónde dirigirte, no saber tomar decisiones firmes y dudar todo el rato.
Y, si sigo hablando, no te dejo hablar a ti.
No, aquí los protagonistas somos los dos.
María Ultreia
¿Conocerse implica a veces decepcionar a los demás?
Jorge Esquirol
Claro.
María Ultreia
Sobre todo si empiezas a conocerte más adelante, ¿no? Porque quizás los demás conocen una versión de ti a la que están acostumbrados y, cuando empiezas a cambiar, ya no encajas en esa imagen.
Jorge Esquirol
Quiero decirles a todos los oyentes —y, si esto se transcribe, también a quienes lo lean— que yo soy lector de María.
María hace microrelatos y yo insisto en que debería ponerse en serio a escribir un libro, porque tiene una narrativa impresionante y, además, es una investigadora del carajo.
Aparte de todo esto, y como lector suyo, creo que es muy joven y que es lo que yo llamo una pluma emergente. No solo en este país, sino también entre los lectores hispanohablantes y, si algún día se traduce, más allá.
Creo que es una pluma emergente y una de las plumas de futuro que tenemos en este país, si sigue en esa línea.
Pero creo que María va mucho más allá de todo esto. Muchas veces, cuando leo sus textos —y esto nunca te lo he dicho—, veo cómo manejas al lector para hacerle pensar en tres variantes diferentes de lo que estás escribiendo. Eres capaz de hacer eso.
Muy poca gente es capaz.
María Ultreia
Te agradezco mucho el gesto, pero bueno, me quedo aquí ya que ya no sé qué decirte. No merezco yo tantos halagos.
Jorge Esquirol
Así que no son halagos, son verdad. Tus textos tienen mucho de ti y eso se puede leer perfectamente, la verdad.
María Ultreia
Bueno, te lo agradezco. En relación con esto, recuerdo que al principio, cuando empezamos a conocernos, tenías dudas sobre si yo había creado un personaje. ¿Recuerdas que me lo preguntaste?
Jorge Esquirol
Sí, era ese vídeo enigmático que me mandó. Yo pensé: «¿es un personaje que ha creado ella o es ella realmente?».
Y como yo tengo mis filtros, la llamé.
—Oye, María, ¿tú has creado un personaje? ¿Eres un personaje o eres tú así?
Y me dijo: «No, soy así».
Y yo pensé: « Un placer».
María Ultreia
¿Crees que llega un momento en que ya no se puede seguir sosteniendo ese personaje?
Jorge Esquirol
Totalmente. Te lo digo porque yo, de joven, me creé un personaje. Y al final la verdad sale.
Iba con amigos que tenían más posibilidades económicas y decía que tenía un coche igual que el suyo. En realidad, tenía un 600. Las chicas te decían que fueras a dar una vuelta con ellas, pero ese coche no existía.
Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos inventado un personaje, sea para lo que sea.
Todos, absolutamente todos. No creo que haya nadie que no haya creado alguna vez un personaje.
Y sí, creo que te he respondido al milímetro: al final, ese personaje se cae por sí solo.
No poder con todo
María Ultreia
Una de las cosas que más me gustó es esa idea de que no podemos con todo ni tenemos por qué poder con todo. ¿Por qué cuesta tanto admitirlo?
Jorge Esquirol
No sé si es que nos cuesta admitirlo. Creo que, sobre todo quienes trabajamos bastante y muy duro, querríamos abarcar mucho más de lo que realmente podemos.
Y, como te digo, no somos conscientes de que hay árboles, de que hay sol, de que hay atardeceres, de que hay anocheceres, de que hay playas, de que hay montañas, de que puedes sentarte tranquilamente a tomar algo.
Estamos demasiado obsesionados con el objetivo del trabajo.
Y creo que otro gran problema que tiene esta sociedad es que no sabe dividir su tiempo. Lo digo también por experiencia.
Los Reyes Magos llevaron oro, incienso y mirra. Yo creo que se les olvidó llevar un cofre con tiempo, porque para mí el tiempo es el tesoro más valioso que tiene el ser humano.
María Ultreia
Sin duda. Por eso es tan importante cuando alguien pasa tiempo contigo y bueno, pues al final te están regalando lo más valioso que tienen.
Jorge Esquirol
Y no solo eso, sino también saber con quién pasar el tiempo. El tiempo va muy asociado a aprender a decir que no. A mí me costó muchísimo.
Llegué a comer en cuatro casas el mismo día y, en la cuarta, tuve que ir al baño. Lo voy a decir aquí: eché las cuatro comidas por la boca por no saber decir que no.
Además, fue en tu tierra, en Barcelona. En cada sitio me ponían más comida y yo seguía aceptando. Llegó un momento en que no quería quedar con nadie más.
Por eso creo que el tiempo va muy asociado a saber decir que no.
Por ejemplo: «María, ¿qué te parece si hacemos esto?». Pues no. No lo vamos a hacer porque me apetece estar tranquila, estar conmigo misma, reflexionar, estar con mi marido o salir a dar un paseo.
Es en ese momento cuando te empieza a cambiar la vida.
María Ultreia
¿Por qué pedir ayuda sigue resultando tan difícil?
Jorge Esquirol
Pedir ayuda nos cuesta muchísimo. Es algo psicológico: no quieres que nadie conozca tus miserias, ni siquiera tu mejor amigo.
Lo malo es que nos cuesta pedir ayuda cuando todavía estamos a tiempo de evitar que el problema vaya a más. Luego, cuando ya estamos completamente hundidos, es cuando la pedimos, cuando quizá se podría haber solucionado mucho antes y no haber llegado a esos extremos.
Y, al final, son solo dos palabras: «Necesito ayuda».
Creo que nadie debería negarse a ayudar, aunque no conozca a la otra persona. A veces basta con decir unas palabras, intentar levantarla, alentarla o darle un abrazo.
En algunos rodajes o cuando tengo conferencias, pasamos por determinados lugares y encuentro a personas que están viviendo en la calle. Me acerco, les doy un abrazo, les ayudo a levantarse y les digo: «Todo va a ir bien. Ya verás cómo todo va a cambiar».
Entonces corto el rodaje y me dicen: «¿Pero por qué cortas el rodaje?». Y yo contesto: «Aquí el que manda soy yo y corto cuando quiero».
Pues esas personas, cuando vuelven a verme en otras ocasiones, me dan las gracias.
Fíjate en el poder que tienen las palabras.
María Ultreia
Y no sé si a ti te ha pasado alguna vez que una frase o algo que te hayan dicho te haya hecho cambiar la percepción de las cosas. Al menos a mí sí.
Jorge Esquirol
Yo no lo sé, pero sí te puedo decir que La pirámide del alma, mi segundo libro, ha cambiado cinco vidas, además en países diferentes.
No me preguntes por qué. Tampoco me lo han contado ni yo lo he preguntado, pero me lo dijeron. Son cosas que pasan.
Las palabras, bien narradas, bien manejadas y bien dichas —y ahora te hablo al micrófono—, o bien escritas, te puedo asegurar que tienen más potencia que una bomba atómica.
María Ultreia
Pues sí. Las palabras cambian mucho dependiendo del contexto, pero también influye el lenguaje no verbal, la manera de expresarlas, el tono de voz, en fin.
Jorge Esquirol
Bueno, yo en esas cosas soy un poco raro. Como he sido actor y locutor, creo que muchas veces la gente se queda con mi tono de voz y no escucha realmente lo que digo.
El otro día hicimos la promoción de algo que se llama P Studio Pro y me tocó hacerla a mí. Me dijeron: «Qué voz, pero tú eres locutor». Y yo pregunté: «¿Pero has escuchado lo que he dicho?». Me respondió: «La verdad es que no».
Hay frecuencias que sanan, que calman, y otras que irritan. Hay un poco de todo.
Pero lo que tienes que intentar es ser siempre tú, encontrar ese equilibrio entre todas esas frecuencias para no dañar ni alterar a nadie y, sobre todo, ser tú mismo.
María Ultreia
¿Qué significa para ti cuidarse de verdad?
Jorge Esquirol
Cuidarse de verdad… Qué preguntas más buenas. Esta es la que más me ha dejado pensando, porque tengo miles de respuestas posibles.
Para mí, cuidarse de verdad es estar en paz con Dios.
También es bajar el ritmo, como hemos dicho. Es ser consciente de que hay gente que lo está pasando muy mal y poder ayudar en la medida de mis posibilidades. No económicamente, porque no puedo, pero sí a través de la palabra.
O físicamente, con un abrazo, porque el abrazo es una de las mayores expresiones corporales del ser humano.
Y hay personas que llevan años sin recibir un abrazo.
Sentir
María Ultreia
¿Hay emociones que todavía juzgamos como si fueran una debilidad?
Jorge Esquirol
Totalmente. Pero juzgamos y seguiremos juzgando. Esto no se va a acabar aquí; al contrario, yo creo que va a peor.
Ahora hay más bullying que antes, más agresiones sexuales y, en general, muchas cosas están empeorando.
María Ultreia
¿Cuanto más conocimiento tenemos a nuestra disposición y parece que seguimos sin saber manejar bien las emociones?
Jorge Esquirol
Pero bueno, para eso están las profecías apócrifas, Nostradamus y muchas otras cosas que puedes leer y que, según él, parecen haberse cumplido.
Y es real, María. Yo no sé cómo aquella gente, a través de las estrellas y de los astros, podía saber tanto de la época actual, cuando han pasado tantos años.
Piensas: «No puede ser posible. Esto tiene que estar trucado».
Y, sin embargo, ahí está.
María Ultreia
¿Crees que hoy hablamos mucho de emociones, pero seguimos sin saber manejarlas demasiado bien?
Jorge Esquirol
Yo creo que hay etapas de la vida en las que manejamos mejor las emociones que en otras.
Cuando, por ejemplo, has pasado por un duelo, como me ocurrió a mí al quedarme huérfano, hay muchos días en los que manejar las emociones resulta muy complicado.
También he tenido etapas de mi vida en las que las he manejado bastante bien. He sabido reconocer cuándo estaba alegre, cuándo estaba enfadado o cuándo corría el riesgo de reaccionar mal. Al fin y al cabo, contenerse también forma parte de aprender a manejar las emociones.
Pero hay momentos en la vida —y ojalá te lleguen muy tarde, María— en los que te pasa algo que te supera. Entonces te das cuenta de que manejar las emociones ya no depende únicamente de tu voluntad.
Hay sentimientos que llevamos muy arraigados dentro y que, en determinados momentos, resultan mucho más difíciles de controlar.
María Ultreia
¿Cómo se encuentra ese equilibrio entre sentir lo que nos pasa y no dejar que nuestras emociones decidan por nosotros?
Jorge Esquirol
Lo primero, cuando tienes una emoción que empieza a afectar a tu rutina diaria de una manera que ya no es normal, lo primero que tienes que hacer es sentarte.
Y, una vez sentado, analizar por qué esa emoción te está superando.
En muchos casos, quizá sea mejor no levantarte de la silla todavía, porque podrías acabar reaccionando mal ese día. Pero yo creo que, reflexionando, meditando y trabajando esa emoción, podemos llegar a superarla.
Ahora bien, cuidado con lo que digo y que nadie me malinterprete. No es lo mismo superar una emoción como las que estamos comentando, María, que enfrentarte a una pérdida profunda, como ir a darle un beso a tu madre y descubrir que ha fallecido.
Eso no lo vas a superar simplemente sentándote y reflexionando. Hay emociones y emociones.
Si nos damos cuenta, las emociones pueden ser las mismas, pero lo que cambia es la intensidad. Y esa intensidad es lo verdaderamente difícil de controlar.
La pérdida
María Ultreia
Hay una frase del libro que me parece muy fuerte: no es la pérdida lo que destruye, sino perderse dentro de ella. ¿Cómo se evita eso?
Jorge Esquirol
Es que, por eso te digo, no me acordaba de esa frase. Ahora sí. Yo no releo lo que escribo.
Sí soy de las personas que piensan mucho las frases. A lo mejor puedo tardar dos horas en escribir una sola, pero quiero que tenga un significado para el lector.
Mira, yo creo que si tú te dejas perder dentro de una emoción, quien acaba perdido eres tú.
Las emociones pueden llegar a tener una fuerza enorme. Podemos hablar, por ejemplo, de autólisis. Hay emociones que pueden empujar a una persona hasta el suicidio. Imagina la potencia que pueden llegar a tener.
María Ultreia
¿Te gusta hablar de «superar» una pérdida o crees que hay cosas que simplemente aprendemos a llevar de otra manera?
Jorge Esquirol
Para mí, un duelo no se supera en una vida. Si ya he perdido a cuatro hermanos, a mis padres, a mis abuelos, a mis tíos y a mis padrinos, imagínate: quizá necesitaría diez vidas para poder hacerlo.
Pero, hablando en serio, creo que el duelo por un familiar querido o incluso por un amigo querido —por una persona amada de verdad— puede llevarte por dos caminos.
Uno es caer en una depresión profunda y necesitar la ayuda de un profesional.
El otro es tener que parar tu vida, porque sabes que no vas a hacer nada bien, y enfocarte en ti para poder salir adelante. No para superar la pérdida, porque creo que eso no se supera jamás, sino para volver poco a poco a una normalidad consciente, lo más cercana posible a la vida que tenías antes.
María Ultreia
¿Hay pérdidas que nos cambian para siempre?
Jorge Esquirol
Jamás se vuelve a ser el mismo.
María Ultreia
Bueno, yo te lo pregunto y tengo la suerte de no haber vivido una pérdida de una forma tan dura como tú, pero sí que es verdad que también sé de lo que estamos hablando.
Jorge Esquirol
Y creo que estás de acuerdo conmigo en ese «jamás». Por supuesto: jamás. No recuperas a esa persona.
En algún momento del día te viene un recuerdo, un flashback, y todo vuelve. O pasas en coche por algún lugar que te recuerda a esa persona y vuelve a removerse todo. Es así.
Pero hay un capítulo de este libro —creo que el 11 o el 12, no lo recuerdo bien— en el que hablo de cómo llevo la vida desde la fe en Dios.
Creo que, gracias a Dios, estoy vivo. La fe me ha salvado de muchas cosas y me sostiene cada día.
Y la fe, fíjate lo que te digo, es mi mejor compañera y mi mejor amiga.
La fe
María Ultreia
La fe ocupa un lugar importante en el libro, pero no la presentas como una solución para todo. ¿Ha sido siempre así para ti?
Jorge Esquirol
No. Incluso cuando eres joven, la fe puede flaquear. Puedes perderla durante una etapa, y eso es normal.
Quien te diga que ha estado todos los domingos de su vida metido en una iglesia quizá haya vivido la fe de una forma muy distinta. Y lo digo con todo mi respeto hacia el Opus Dei, porque trabajé poniendo voz a san Josemaría Escrivá de Balaguer, su fundador.
Pero, por supuesto, yo también he tenido momentos de duda.
Ahora bien, te digo una cosa: cuando voy a misa los domingos, o cuando rezo cada mañana y cada noche, hace muchísimos años que no pido nunca por mí.
Siempre pido por los demás, porque creo que Dios ya se encarga de mí. Prefiero pedir por otras personas que lo están pasando peor, por quienes tienen una enfermedad, un problema o están atravesando una situación difícil.
Y como conozco a gente de distintos países, muchas veces pido por sus madres, por sus padres o por ellos mismos.
Pero por mí, jamás.
María Ultreia
¿Qué le dirías a alguien que quisiera creer, pero no pudiera?
Jorge Esquirol
No le diría absolutamente nada. Creo que cada persona tiene que encontrar la fe en su propio camino.
Si yo le dijera: «Oye, entra en la iglesia», estaría intentando imponerle algo, y eso no tendría sentido.
Yo respetaría profundamente a esa persona. No intentaría convencerla ni decirle lo que tiene que creer.
Y, a lo mejor, un día me la encontraría en una iglesia.
María Ultreia
¿Se puede tener una fe profunda y, al mismo tiempo, hacerse muchas preguntas?
Jorge Esquirol
Con mi padre podía pasarme horas y horas hablando de teología, desde muy pequeño.
Él era una persona católica y muy recta, pero me daba explicaciones lógicas. Por ejemplo, hablábamos del Mar Rojo, de la pleamar y la bajamar, o de las aves migratorias que caen al suelo agotadas después de recorrer grandes distancias.
Me explicaba las cosas de esa manera para que yo pensara por mí mismo y no siguiera su camino simplemente porque sí.
Mis padres nunca fueron impositivos, gracias a Dios. Sí me guiaron, claro, pero de una forma muy sutil. Me mostraban distintos caminos y yo iba entrando en ellos por mi cuenta.
Sobre todo, me guiaron siempre hacia hacer el bien, pero nunca de una manera impositiva.
María Ultreia
¿Ha habido algún momento en que no entendieras lo que estaba pasando, pero aun así sintieras que no estabas solo?
Jorge Esquirol
Bueno, es que yo estoy solo. Mi vida es la soledad. La soledad es mi verdadera compañera.
He aprendido a vivir con ella, pero siempre siento que tengo a Dios a mi lado. Y no solo a Dios. Te puedo asegurar que, muchas veces, también siento cerca a mi familia.
Lo noto incluso por mi perro. A veces empieza a mirar fijamente a mi alrededor y yo le digo: «¿Qué estás mirando? Me estás asustando».
Que nadie me tome por loco, pero yo siento que mi familia está a mi lado en muchas ocasiones.
Mira, el día que falleció mi madre, cuando volvimos del tanatorio, mi perro —que es el mismo que tengo ahora— se quedó durante toda la noche despierto, sentado junto a la cama donde ella dormía.
Él sabía que mi madre había muerto.
María Ultreia
Eso que me estás diciendo lo he oído en muchas ocasiones. No eres la primera persona a la que le ocurre y seguro que tampoco serás la última.
Jorge Esquirol
Hay mucho. Además, los perros son captadores de energía. Muchas veces perciben cosas que para nosotros son imperceptibles.
Pero bueno, no nos vamos a meter ahora en el tema de los perros.
Ya que me has llevado hasta aquí, casi aprovechamos para hacer publicidad de la mejor comida para perros.
María Ultreia
¿Alguna vez te has enfadado con Dios?
Jorge Esquirol
Sí, por supuesto. Y mucho.
Pero yo sé que Dios no me lo ha tenido en cuenta, porque en aquellos momentos no estaba en mis cabales.
Cuando eres católico y basas tu vida en Dios, y algo falla de una forma muy dura, muy profunda, ¿a quién le echas la culpa si te sientes solo?
Pues a Dios.
Sí, claro que me he enfadado con Él. Por supuesto.
La ternura
María Ultreia
Me gustó mucho cómo diferencias ternura y debilidad. ¿Por qué te parecía importante hablar de la ternura en este libro?
Jorge Esquirol
Porque yo creo que, en la sociedad en la que vivimos, la ternura casi ha desaparecido.
De hecho, si le preguntas a algunas personas qué es la ternura, habrá quien te diga que es un trozo de lomo de buey.
Hemos llegado a un punto en el que ser tierno, ser cariñoso o dar amor a los demás parece confundirse con debilidad. Y es justo al contrario: eso es fortaleza.
Tienes que ser muy fuerte para acercarte y abrazar a una persona que está durmiendo en la calle. Hace falta fortaleza para poder hacer eso.
Y eso es ternura, no debilidad.
Lo pongo como ejemplo.
María Ultreia
¿Te parece que hoy hace falta reivindicar más la sensibilidad?
Jorge Esquirol
Sí, yo creo que sí. Vivimos en un mundo totalmente desestructurado.
Creo que todos deberíamos reflexionar sobre el mundo que estamos dejando a la juventud. Yo no tengo hijos, pero pienso en quienes vienen detrás: las maquinitas delante de la cara, los móviles y todo lo demás.
Y, sobre todo, creo que deberíamos volver a sentarnos alrededor de una mesa, las familias juntas. No solo en Navidad, sino todos los días. Para hablar, para saber cómo ha ido el día, para cenar juntos, incluso para tirarse una miga de pan entre hermanos.
Tenemos que volver a ser personas.
Animales racionales manejados por máquinas irracionales.
Mira, me ha salido una frase bonita.
María Ultreia
¿Se puede seguir siendo tierno después de haber sufrido mucho?
Jorge Esquirol
Sí, por supuesto. Yo lo soy.
Mira, tengo aquí el libro de Vida y me veo en la portada con una cara bastante seria. Además, es una foto robada.
Pero las personas cambiamos, vamos cambiando.
Y, volviendo a la última pregunta que me has hecho, sobre si hace falta más sensibilidad en el mundo, yo diría que no hace falta más debilidad.
Hace falta más ternura, que no es lo mismo que debilidad.
María Ultreia
Dices que la dureza puede protegernos del dolor, pero también alejarnos del amor. ¿Cómo sabes cuándo esa coraza ya no te protege, sino que te encierra?
Jorge Esquirol
Totalmente. Creo que eso depende de cada persona y de su carácter. Meterse a fondo en ese tema sería complicado, porque nos llevaría mucho tiempo.
Pero sí: cuando tienes muchísimo dolor dentro, muchas veces creas una coraza para poder seguir adelante. Una coraza que te permite mantenerte fuerte, incluso estoicamente.
Pero esa coraza es ficticia. Es atrezo. Esa coraza no eres tú.
Es algo que te has puesto para aliviar el dolor, pero también puede impedir que los demás vean quién eres de verdad. Y puede alejarte de seres queridos y de personas a las que quieres.
Más tarde o más temprano, esa coraza acaba cayendo. Estoy totalmente convencido.
A no ser que el dolor sea tan insoportable que la persona acabe hundiéndose por completo.
Pero, Dios quiera que no.
La verdad
María Ultreia
En el libro aparece mucho la necesidad de decirnos la verdad. ¿Por qué podemos pasar tanto tiempo sabiendo algo y, aun así, no atrevernos a reconocerlo?
Jorge Esquirol
Porque somos unos cobardes. Te respondo tal como me vienen las ideas.
Mira, si a un amigo le dices la verdad desde el principio, puedes llegar incluso a salvarle la vida. Imagínate a un amigo con una adicción. Le dices: «Esto no puede seguir así. Tienes a tus hijos, a tu mujer, a tu familia. Si continúas por este camino, puedes acabar perdiéndolo todo».
Y quizá reaccione a tiempo.
Pero, si tenemos miedo de decírselo por cómo se lo puede tomar, por el estado en el que se encuentra, por el alcohol o por cualquier otra circunstancia, dejamos pasar el tiempo.
Te estoy poniendo ejemplos de adicciones, pero podría haber muchos otros.
Y entonces ya no ha pasado un día: han pasado cuatro meses, la dependencia es mayor y quizá ya no hemos llegado a tiempo.
María Ultreia
¿Cuál dirías que es la mentira que más fácilmente nos contamos a nosotros mismos?
Jorge Esquirol
La mentira que más fácilmente nos contamos a nosotros mismos. Yo creo que te podía hacer una lista bastante larga.
María Ultreia
A mí así rápidamente se me ocurre: tú puedes con todo, por ejemplo, ¿no?
Jorge Esquirol
Bueno, podría hacer una lista bastante larga.
Por ejemplo: «Voy a llegar», «voy a demostrar que puedo», «voy a ser el orgullo de mi familia», «mi vida va a ser tal y como la he estructurado» …
Y, sobre todo, una de las más bonitas: «Todo va a salir bien».
Es una pregunta muy amplia. Podría darte mil respuestas.
María Ultreia
¿Siempre merece la pena decir la verdad, incluso cuando sabemos que va a tener consecuencias?
Jorge Esquirol
Hombre, eso te lo puedo decir yo. He tenido muchos problemas por decir la verdad, incluso problemas serios, pero sí: merece la pena. Más tarde o más temprano, merece la pena.
Y, si no quieres decir la verdad, te vas.
Para mí, omitir algo cuando eres plenamente consciente de lo que está ocurriendo también es una forma de mentir. No vale decir: «Es que lo he omitido». Si sabes lo que está pasando y decides no decirlo, eso no es simplemente omitir.
Otra cosa distinta es no hablar de un tema porque no lo conoces bien.
Y, al contrario, me están encantando tus preguntas, porque me llevan a la filosofía y también al terreno del libro, de Vida.
Pero, si tuviera que elegir una de las mayores mentiras que nos decimos a nosotros mismos, sería esta: «mañana».
Mañana no existe. Vive el momento, porque mañana no existe.
Creo que decir «mañana» es una de las mayores mentiras que puede decirse un ser humano.
María Ultreia
¿Hay verdades para las que una persona necesita tiempo?
Jorge Esquirol
Sí. Bueno, vamos a ver. No sé muy bien cómo explicártelo.
Cuando llega un perro nuevo a casa, le vas enseñando poco a poco. No le enseñas todo de golpe, porque el pobre animal se asusta.
Con determinadas verdades pasa algo parecido. Cuando se trata de situaciones conflictivas o especialmente delicadas, hay que tratarlas con mucho cuidado. La verdad se puede decir, sí, pero a veces conviene decirla por partes.
¿Por qué? Porque corres el riesgo de llevarte por delante a la persona. Hay que hilar muy fino, y eso es complicado.
Además, al principio suele aparecer la negación. La persona te dirá que no, que es mentira, que estás diciendo tonterías.
Pero puede llegar un momento en el que abra la puerta, te abra su corazón y te diga: «Tenías razón». Y ahí has conseguido algo importante.
Por eso creo que las verdades directas son más difíciles que las verdades trabajadas.
Mira qué frase me acaba de salir. Y eso que no tengo nada preparado.
Las verdades directas son más difíciles que las verdades trabajadas.
Aprender a parar
María Ultreia
Vivimos en una época en la que parar casi parece perder el tiempo. ¿Cuándo crees que empezó esa idea?
Jorge Esquirol
Esta yo creo que me puedes responder tú mejor.
María Ultreia
Pues no sé. Yo creo que desde hace muchos años. Prácticamente desde que tengo uso de razón y empecé a organizar mi propio tiempo.
María Ultreia
¿Por qué nos sentimos culpables cuando descansamos?
Jorge Esquirol
Bueno, es que el descanso es un derecho del ser humano. Y debemos ejercer ese derecho.
Además, hay una cosa muy importante: necesitamos descansar para recuperar la claridad mental.
Si una noche te vas de fiesta con los amigos, cenas, tomas unas copas y al día siguiente tienes que trabajar, no piensas con la misma claridad. Al menos, a mí me pasa.
Por eso necesitas descansar y estar despejado para afrontar la jornada siguiente y poder rendir al cien por cien.
Es así.
María Ultreia
¿Has tenido alguna vez la necesidad de decirte: «¿Tengo que aprender a descansar y ponerme límites», o has sabido hacerlo desde siempre?
Jorge Esquirol
No, es que todavía no sé hacerlo. Ni siquiera sé si lo estoy aprendiendo; la verdad es que casi ni me lo planteo.
Un día llamé muy preocupado a un director de escena, uno de los mejores que hay en España, amigo y compañero mío. Le dije: «Tío, estoy pensando que no encuentro mi lugar en el mundo».
Y se empezó a reír de mí. Tiene ochenta años y me dijo: «Pero tú eres artista, tú eres bohemio. No le des tantas vueltas a esas cosas».
Y tenía razón.
Mi vida es así. Estoy aquí, me llaman, cojo un avión y me voy donde haga falta. Es la realidad de mi vida.
Retomando la pregunta, creo que aprender a descansar para un artista es bastante difícil.
No diría imposible, porque la palabra «imposible» nunca me ha gustado. Siempre hay alguna posibilidad.
Pero sí creo que es tremendamente complicado.
María Ultreia
En el libro hablas de la paciencia lúcida. ¿Cómo se distingue entre saber esperar y quedarse demasiado tiempo donde uno ya no debería estar?
Jorge Esquirol
Pues mira, eso te lo da lo que yo llamo el drenaje.
El drenaje es algo que te va agotando poco a poco. Imagínate que estás con una persona y no sabes si aquello va a ir bien o mal, pero empiezas a sentir que su presencia te drena.
A veces no hace falta ni hablar. Puede ser algo gestual, una sensación, una incomodidad que aparece simplemente estando con esa persona.
Y cuando llegas a ese punto en el que su presencia ya te incomoda, empiezas a darte cuenta de que probablemente aquello no va a funcionar.
El silencio
María Ultreia
El silencio aparece mucho en Vida. ¿Tú te llevas bien con él?
Jorge Esquirol
Buah, me encanta. El silencio es mi zona de confort.
Ahí es donde creo, donde reflexiono, donde pienso y donde recuerdo. Una parte muy importante de mi vida está en el silencio.
Y es también donde más pienso en Dios.
Todo eso forma parte de lo que te he contado sobre el silencio.
María Ultreia
¿Necesitas silencio para escribir?
Jorge Esquirol
Sí. Algunas veces me pongo música de jazz o música clásica, porque me gusta mucho.
Pero cuando entro en una fase creativa muy intensa, no pongo nada de música. Estoy completamente centrado.
Te lo digo sinceramente: podría quemarse la casa y casi ni me enteraría. Estoy totalmente focalizado en lo que estoy escribiendo.
María Ultreia
¿Recuerdas algún momento de silencio en el que entendieras algo que ya no pudiste volver a ignorar?
Jorge Esquirol
Muchos y sobre todo el silencio me ha hecho sentirme culpable de muchas cosas. Fíjate lo que te estoy diciendo.
María Ultreia
Bueno, yo creo que nos pasa un poco a todos. Es el momento en el que estás a solas contigo mismo. Por eso antes decía también te preguntaba por si la gente tenía ese miedo de quedarse a solas.
Jorge Esquirol
El silencio me ha hecho sentir culpable conmigo mismo, porque es donde puedes rebobinar, ir hacia delante y hacia atrás, y revisar las decisiones que has tomado.
Es donde te preguntas: «¿Por qué hice esto cuando no debería haberlo hecho?».
Pero también te premias. También puedes pensar: «Esto lo hice bien».
Eso es lo que tiene el silencio.
Parece una palabra asociada a la ausencia, pero, en realidad, está llena de vida. Tú piensas en silencio y, sin embargo, ahí hay muchísimo movimiento interior.
El silencio tiene vida de pensamiento, vida de reflexión, vida interior.
María Ultreia
Bueno, podríamos decir que el silencio es como la semilla de la que después germina todo, ¿no?
Jorge Esquirol
Claro que sí. Vas muy encaminada, pero también hay que tener en cuenta que en el silencio está el pasado. Aunque ya no exista, lo recuerdas.
También está el presente y están las decisiones que tienes que tomar.
Yo aconsejo a todo el mundo que, cuando tenga que tomar una decisión importante, la tome en silencio. Que no se vaya a un bar con los amigos, pida unas cañas y pregunte: «¿Cómo veis esto? ¿Hago esto o aquello?».
Porque probablemente saldrá de allí más confundido. Habrá opiniones distintas, incluso confrontaciones, y acabará hecho un lío.
Creo que una persona adulta es capaz de reflexionar y de pensar por sí misma. Y en silencio, aún más.
Así tendrá muchas más posibilidades de tomar la decisión correcta.
María Ultreia
Sí, porque al final necesitas reflexionarlo contigo mismo. Quizá si tomas una decisión en un bar o rodeado de otras personas, acabes tomando una decisión que no sea realmente tuya.
Jorge Esquirol
Totalmente. Total.
El escritor
María Ultreia
Cuando escribes sobre cosas tan íntimas, ¿cómo decides qué contar y qué guardar para ti?
Jorge Esquirol
Bueno, hoy he hablado de algo que, si lo cuento, puede dar bastante que hablar.
He intentado contactar con mi gran amigo y agente literario, pero está en Alemania. También he hablado con Mario Moreno Cortina, que es mi maquetador y mi soporte digital.
Le dije: «Mario, ¿qué te parece esto?». Porque yo iba a ponerme a escribir mi primera novela histórica, sobre los reyes godos y los guanches.
Y, de repente, apareció otra idea.
Le dije: «Sí, esto puede funcionar, pero escucha: me tengo que ir de España». Y claro, eso para vosotros está muy bien, pero la que se puede liar es tremenda.
Yo creo que me callo muy poco. Demasiado poco, incluso. Y eso, a veces, asusta.
María Ultreia
¿Hay alguna página de este libro que te costara especialmente publicar?
Jorge Esquirol
No, creo que ha sido un libro bastante fluido, porque al fin y al cabo estaba contando situaciones reales y desarrollándolas para que el lector pudiera entenderlas.
Sinceramente, no diría que ninguno de los cinco libros que llevo escritos me haya costado especialmente. Evidentemente, escribir un libro supone trabajo: son muchas horas, muchos meses y, a veces, años.
Depende también del tipo de libro. En otros casos hay investigación, tienes que comprobar fechas, siglos, datos… Todo eso forma parte del proceso.
Pero, para mí, escribir sobre todo me da paz.
Y te digo sinceramente que me gusta escribir. Tengo, por ejemplo, un amigo poeta mexicano, Eric, que canaliza su ira a través de sus poemas. Lees algunos y pueden impresionarte, pero luego él es una persona encantadora.
A mí me pasa algo parecido, aunque no se trata de desatar ira. Simplemente dejo fluir lo que llevo dentro.
María Ultreia
¿Qué suele llegar primero: una idea, una frase o una emoción?
Jorge Esquirol
El problema que tengo es que mi cabeza no para.
Cuando me propuse ser escritor, con mi primer libro, en junio de 2024, me hice una lista de diez libros que quería escribir. Y ya llevo cinco. No va mal.
Además, por el camino se me han colado dos que no estaban previstos: Vida y Cuando neón el corazón.
Por cierto, estas Navidades quiero sacar este último en inglés. Creo que puede tener buena acogida en Estados Unidos, Gran Bretaña, Irlanda y Escocia, donde también me sigue bastante gente.
Pero, si te digo la verdad, soy un ser humano como los demás. Eso sí: soy muy estricto conmigo mismo.
Cuando estoy en un proceso creativo, me impongo escribir todos los días. Puede pasar que un día no esté inspirado, pero escribo igualmente. ¿Qué ocurre? Que al día siguiente quizá tenga que borrar todo lo que he escrito y volver a hacerlo, porque no me sirve.
Aun así, mantengo esa disciplina. Me obligo a escribir cada día para no perder el ritmo del libro y para conseguir que tenga la máxima coherencia posible.
María Ultreia
Muchas frases del libro tienen bastante peso por sí mismas. ¿Te salen así o las trabajas mucho después?
Jorge Esquirol
No, no soy así. Estoy vinculado a la propiedad intelectual desde los catorce años. Ha llovido desde entonces.
Quiero decir que siempre he tenido facilidad con las palabras.
Y por eso también confío en que esta entrevista va a quedar fantástica. Sé que van a salir frases que pueden quedarse, porque me conozco a mí mismo y también te conozco a ti.
Personalmente no nos conocemos tanto, pero quizá te conozco más de lo que piensas a través de tus escritos y de tu manera de escribir.
Cada escritor tiene una forma propia de expresarse, y a través de ella se pueden descubrir muchísimas cosas de una persona, incluso más de lo que imagina.
María Ultreia
Por ahí se nos conoce a veces más de lo que queremos incluso.
Jorge Esquirol
Tenemos un peligro ahí. Eso hay que cuidarlo mucho. Hay que cuidarlo mucho, la verdad. Pero bueno, cuéntame algo.
María Ultreia
¿Hay alguna frase de Vida que sientas especialmente tuya?
Jorge Esquirol
Más. Sí. Y está la portada. Vida, nunca dejes de creer. Y no hablo solo de la fe, sino de todo.
Nunca dejes de creer no significa únicamente creer en Dios. Significa creer en la vida, creer en ti, en tus posibilidades, en tus metas y en tus ilusiones.
No hablo de sueños. Los sueños pertenecen a la cama, a cuando dormimos; son irreales.
Lo que tienes que perseguir cada día son tus ilusiones.
Es como una maratón: vas avanzando, persiguiendo esas ilusiones, hasta cruzar la meta.
Y ahí es donde aquello que imaginabas empieza a convertirse en algo real.
Vivir de otra manera
María Ultreia
¿Qué te permites ahora que antes no te permitías?
Jorge Esquirol
Ahora mismo, nada. Creo que me permito mucho menos de lo que me permitía antes, pero soy feliz con poco y con menos.
Y, sobre todo, estoy agradecido por algunas personas que han aparecido en mi vida y que realmente me han sorprendido. Por ejemplo, me cambiaron de médico de cabecera y la verdad es que ha sido una sorpresa muy buena.
Me están pasando cosas realmente buenas. Te lo digo de verdad.
Y yo no estoy acostumbrado a que me pasen tantas cosas buenas. Cuando empiezan a ocurrir demasiadas, casi me pongo en alerta pensando por dónde va a venir el bofetón.
María Ultreia
A veces ni siquiera quieres pensarlo.
Jorge Esquirol
No. Yo creo que ahora soy más feliz observando volar una cigüeña, leyendo un libro sentado en mi jardín, en el sofá o donde sea, que en un bar de copas.
Te lo digo tal como lo siento.
Y ahí es donde te das cuenta, creo, de que te estás haciendo mayor.
Aunque también es verdad que siempre fui un niño bastante raro. Mis amigos pedían balones y yo, con seis años, salía de clase para ir al Conservatorio de Madrid con mi madre.
Tuve una infancia muy centrada en el estudio y quizá no tan divertida como la que pudieron tener algunos de mis amigos.
Para terminar
María Ultreia
Una palabra que hoy defina para ti la vida.
Jorge Esquirol
Gratitud.
María Ultreia
¿Silencio o conversación?
Jorge Esquirol
Silencio.
Y te voy a decir por qué. Hemos hablado mucho y ha sido una entrevista fantástica.
Ahora necesito estar en silencio para analizarla.
Sigue.
María Ultreia
¿Razón o intuición?
Jorge Esquirol
Razón siempre.
María Ultreia
¿Qué te cuesta todavía?
Jorge Esquirol
Muchísimas cosas, hasta por vida muchas veces.
María Ultreia
¿Qué has aprendido a no pedirle ya a la vida?
Jorge Esquirol
Nada, absolutamente nada.
Como te he dicho, creo que hay otras personas que tienen que pedirle mucho más a la vida.
Si me preguntas qué he aprendido a no pedirle ya a la vida, te diría que nada.
Mi turno se lo dejo a otras personas.
María Ultreia
¿Qué no quieres perder nunca de ti mismo?
Jorge Esquirol
Mi carácter, mi personalidad y mi mala leche.
Y, sobre todo, mi capacidad de escuchar, mi bondad, mi solidaridad y mi manera de ser.
Vamos, lo resumiría así.
Sigue, por favor.
María Ultreia
¿Qué significa para ti estar en paz?
Jorge Esquirol
Ahora mismo estoy en paz contigo.
María Ultreia
¿Qué te sigue emocionando?
Jorge Esquirol
Ver un nuevo amanecer y dar gracias a Dios por un nuevo despertar.
María Ultreia
¿Qué te sigue dando miedo?
Jorge Esquirol
Que un grupo de locos poderosos maneje el mundo y nos lleve a un lugar donde la oscuridad y las tinieblas venzan a la luz.
María Ultreia
¿Qué te gustaría que un lector recordara de Vida dentro de unos años?
Jorge Esquirol
Me encantaría que cada lector lo hiciera suyo, como una especie de manual personal, más allá de que lleve la firma de Jorge Esquirol.
María Ultreia
Si alguien abre Vida en una noche especialmente difícil, ¿qué te gustaría que encontrara entre sus páginas?
Jorge Esquirol
Me gustaría que encontrara consuelo, que encontrara compañía y que también encontrara soluciones.
María Ultreia
Qué importante. Creo que ahí está también una de las claves para poder avanzar.
Bueno, Jorge, pues todo esto es lo que yo tenía preparado. Espero que te haya gustado.
Jorge Esquirol
Tremenda entrevista. De verdad.
Bueno, quiero contaros que este libro es solidario con la Fundación Aladina y con Paco Arango. Hace muy poquito envié un ejemplar a su oficina de Madrid.
Y, sobre todo, este libro va para esos guerreros, para esos niños que cada día luchan contra el cáncer y para ese proyecto tan bonito que se llama Casa Aladina.
Yo también soy socio de la Fundación Aladina, no solo a través del libro, sino a título personal, porque creo que hacen una labor espléndida y maravillosa.
Así que no dejéis de comprar el libro, aunque sea para ponerlo en una mesa y nivelarla, porque con ello también estáis ayudando a los niños con cáncer y a una fundación que lleva veinte años —que se dice pronto— luchando junto a ellos.
Son unos guerreros muy especiales, a los que admiro, quiero y respeto.
María Ultreia
Es una labor imprescindible. Y desde aquí, mucho ánimo a esos niños y a sus familias, que seguro que en la Fundación Aladina encuentran también parte de ese consuelo y de ese apoyo que tantas veces necesitan.
Muchas gracias, Jorge.
Y desde aquí también animo a quienes todavía no hayan leído Vida a que se acerquen al libro.
Creo que es un libro muy necesario en el momento actual. Creo que es una lectura para hacer poco a poco, dejándose llevar por lo que dice y deteniéndose a reflexionar.
Así que muchas gracias, Jorge, por concederme esta entrevista. Me siento una privilegiada siendo, además, la única entrevista sobre Vida. ¿Qué más se puede pedir?
Jorge Esquirol
Es la única entrevista que voy a conceder sobre este libro. Sí, señora.
Creo que te lo mereces. Fue una decisión que tuve clara desde el primer momento y, de verdad, te doy las gracias de nuevo.
María Ultreia
Muchas gracias, Jorge. Un abrazo.





