Hay palabras que incomodan porque han sido expulsadas del lenguaje correcto antes incluso de que desaparecieran las realidades que nombraban. Invasión es una de ellas. Pronunciarla parece exigir inmediatamente una disculpa, una nota al pie, un doctorado en semántica y quizá hasta una declaración preventiva de intenciones. Nos hemos acostumbrado tanto a rebautizar los problemas...





