«En Ocasiones…»

«En Ocasiones…»

A todos los lectores que, viernes tras viernes, llegan desde algún lugar imposible del mundo; desde una habitación en silencio en Madrid, desde un aeropuerto en Buenos Aires, desde una madrugada húmeda en Ciudad de México, desde una cafetería cualquiera en París o desde el anonimato más absoluto de alguien que jamás escribiría un comentario pero que, aun así, permanece ahí, leyendo. ¿Cómo están? 

Noventa y tres artículos después, sigo encontrándome puntualmente con ustedes como quien vuelve a un banco concreto de una ciudad vieja esperando encontrar todavía el eco de una conversación que nunca terminó, y, quizá de eso trate escribir…de regresar, o probablemente de descubrir que ya no queda nadie exactamente igual esperando al otro lado…ni siquiera uno mismo. 

«En Ocasiones…»

En ocasiones, hay un instante exacto, (aunque nadie sabe señalarlo), en el que dejamos de ser jóvenes: esto no ocurre el día en que aparecen las primeras canas ni cuando el cuerpo empieza a negociar con el cansancio, tampoco considero que suceda cuando uno deja de salir hasta las seis de la mañana o cuando empieza a preferir el silencio a la multitud, No.  

Eso sería demasiado fácil, demasiado biológico para una tragedia tan elegante. 

Sucede mucho antes…o mucho después. 

Sucede, quizás, cuando un día miramos atrás buscando al niño que fuimos y descubrimos que ya no nos responde, y aun así seguimos actuando como si continuara ahí. 

Ese es el “gran teatro del adulto contemporáneo”, hombres y mujeres de cuarenta o cincuenta años disfrazados todavía de eternos “Peter Pan”, fingiendo que el tiempo no les ha mordido la garganta, hablando de libertad mientras hipotecan el alma, defendiendo rebeldías cuidadosamente programadas, intentando sostener una juventud que hace tiempo dejó de pertenecerlos y que ahora solamente les visita como visitan los fantasmas…sin avisar y a horas inconvenientes. 

A veces me pregunto si madurar no consiste realmente en aceptar que jamás fuimos un mero “Peter Pan” 

Porque Peter Pan no existe, lo que existe es el miedo… si, ese miedo a crecer, a quedarse solo, a descubrir que muchos de los vínculos que jurábamos eternos apenas eran “alquileres emocionales” con fecha de “desahucio” 

Y qué brutal, (y a la vez esencial), resulta llegar a comprender eso, qué brutal es mirar alrededor y entender que algunas personas no eran hogar, sino ruido, que no eran compañía, sino costumbre, que no eran amor, sino dependencia maquillada con conversaciones largas y fotografías felices. 

Hay personas que entran en nuestra vida como si fueran medicina y terminan siendo enfermedad, “cánceres lentos” 

“Garrapatas emocionales”, adheridas a la piel del alma y alimentándose discretamente de nuestra energía mientras nosotros confundimos el desgaste con cariño…y uno tarda años en descubrir que hay gente cuya única función en nuestra existencia es o era vaciarnos, personas que jamás vinieron a construir, sino a consumir y a destruir tu identidad intentando imitarte. 

Pero, querid@s amig@s y lector@s, también ocurre lo contrario, y es ahí, donde reside la contradicción más hermosa de la vida; porque mientras algunas presencias se pudren y caen como dientes viejos, aparecen otras capaces de llenar silencios que creíamos estructurales, personas nuevas que no llegan haciendo ruido ni prometiendo eternidades ridículas, sino algo mucho más complejo y valioso: paz y calma. 

La calma, “que palabra y que profundidad tan bella radica en ella” …esa sensación extraña que de jóvenes confundíamos con aburrimiento porque todavía no habíamos entendido que la paz mental es una de las formas más sofisticadas del amor. 

Y entonces ocurre algo fascinante…empezamos a alejarnos de quienes nos drenaban y, casi sin darnos cuenta, comenzamos a parecernos menos a quienes fuimos… y en ese momento es dónde nace la verdadera adultez; no en pagar facturas ni en madrugar. La madurez, empieza el día en que dejamos de mendigar afecto donde únicamente recibíamos desgaste. 

Y aun así nos duele…claro que es doloroso, porque expulsar a personas de nuestra vida tiene algo de amputación clandestina, aunque fueran personas “tóxicas”, aunque fueran “destructivas”, aunque supiéramos perfectamente que quedarse cerca de ellas equivalía a incendiar lentamente nuestra dignidad. 

El ser humano tiene una nostalgia peligrosísima por aquello que le hizo daño, quizá por eso seguimos recordando ciertos nombres en momentos, silencios o noches concretas, y quizá por eso todavía buscamos algunas miradas entre la multitud, aunque sepamos que volver a encontrarlas sería una condena.  

El cerebro olvida la herida antes que el ego, y el ego, cuando ama mal, convierte incluso el sufrimiento en una forma de vanidad. 

«Sometimes»… En ocasiones… 

Algunas veces la vida no nos rompe de golpe, nos traduce lentamente y nos convierte en versiones que jamás planeamos ser… y en ocasiones sucede algo todavía más inquietante: empezamos a parecernos físicamente a nuestros padres, repetimos frases que juramos “odiar”, necesitamos y valoramos el descanso, seleccionamos cuidadosamente a quién respondemos un mensaje, dejamos de perseguir constantemente la validación ajena porque el agotamiento supera finalmente al orgullo. 

Y ahí entendemos todo…. 

Entendemos por qué algunos adultos parecían tan cansados cuando éramos niños. Entendemos que no estaban cansados del trabajo, estaban cansados de la gente, de decepcionarse, de fingir entusiasmo, de sobrevivir a vínculos vacíos, de sostener conversaciones que ya no les interesaban, de cargar versiones antiguas de sí mismos para no incomodar a los demás. 

Y, sin embargo, seguían el “juego” …. 

Porque el adulto nunca abandona del todo a Peter Pan; solamente aprende a esconderlo mejor, es cómo si le dejara vivir discretamente en pequeños rituales absurdos…en una canción vieja, en una madrugada despierta sin motivo, en una conversación con alguien que nos hace reír como hace años no reíamos, en una película repetida veinte veces, en un olor concreto que te devuelve de golpe a una vida pasada que ya es inexistente. 

Quizá crecer consista precisamente en eso, en aceptar que somos una mezcla imperfecta entre nostalgia y cansancio; mitad niño, mitad “ruina elegante” … y aun así avanzamos…con cicatrices que ya parecen parte de nuestro cuerpo, con ausencias que terminaron amueblando habitaciones enteras de nuestra mente, con nombres que ya no pronunciamos pero que todavía, de alguna manera enfermiza, continúan viviendo dentro de nosotros como viven ciertas ciudades destruidas; inhabitables, pero históricas. 

He descubierto algo terrible con el tiempo…que la mayoría de las personas no quieren ser “comprendidas”, lo que pretenden ser es “justificadas”, y es por ello, a lo que atribuyo el porqué del fracaso de tantos vínculos; porque comprender exige profundidad, mientras justificar solamente exige comodidad. Vivimos rodeados de relaciones superficiales disfrazadas de intensidad, de conversaciones vacías llenas de “emojis” y promesas rápidas, de individuos aterrados ante cualquier silencio porque el silencio obliga a escuchar lo único que nadie soporta escuchar hoy en día, su propia cabeza, (que no mente, son dos palabras muy diferentes), tal vez por eso escribo y cada día más, para escucharme o para perderme todavía más en una sociedad y un mundo actual que no quiero mirar a los ojos ni contemplarlo desde mi mirada crítica 

Lo único evidente es que escribir se parece mucho a caminar solo por una ciudad desconocida bajo la lluvia…uno no sabe exactamente adónde va, pero continúa avanzando porque detenerse sería peor…y aquí sigo, noventa y tres viernes después…ustedes leyendo y yo intentando traducir este caos hermoso que significa existir. 

Quizá dentro de unos años relea estas palabras y tampoco me reconozca, o quizá ese sea el destino inevitable de todos…. convertirnos en desconocidos para nuestras versiones anteriores; pero hay algo profundamente poético en ello, algo casi, (me atrevería a decir), “divino” …porque significará que seguimos vivos y en movimiento; mientras uno siga cambiando, mientras todavía sea capaz de expulsar sombras y abrir espacio para nuevas luces, mientras continúe sintiendo esa incomodidad existencial que obliga a replantearse la vida una y otra vez… entonces quizá aún no estamos completamente muertos, tan sólo estaremos en proceso de crecimiento, aunque sigamos fingiendo, algunas veces, que todavía sabemos volar, al igual que “Peter Pan”. 

Posdata: 

Hacía bastantes semanas y artículos en los que no escribía una posdata, pero creo que hoy es de obligado cumplimiento por mi parte. 

Ayer, en ese directo del formato, “Entre Amigos”, hubo más que magia, mi amigo y “hermano de pluma”, de cultura, de arte e ideales, el mexicano, Erik Castillo, no sólo asombró a los que no le conocían, sino que dejó un legado muy difícil de borrar. Para los que no lo pudisteis ver en directo, (que por las métricas fuisteis bastante pocos), lo podéis ver grabado en mi canal YouTube: Jorge Esquirol Channel Official. 

Y aprovechando esta posdata, quiero agradecer públicamente, a El Salvador, porque habéis pasado de ser un país que admiro, a ser los que más me seguís en mi web, diferenciándoos y poniéndoos en cabeza, junto a México, USA, Reino Unido, Países Bajos, Noruega, Italia, Suiza o Argentina.

Gracias de todo corazón, por engrandecer esta comunidad, y por honrar a este humilde escritor y conferenciante, que no es más que un “explorador del alma humana” y un “buscador incansable de significado”. 

Y recordar, por muchos obstáculos que nos ponga la vida, intentemos: 

“Sed muy felices, por favor” 

 Os quiero. 

Jorge Esquirol. 

@elblogdejorgeesquirol 

3 respuestas

  1. Jorge, los viernes de artículo son días que tocan la fibras internas con tus letras, por esa manera tan personal de escribir y compartir tus reflexiones.

    Ha Sido un gusto también compartir con más colegas y público de España en esta emisión de «Entre Amigos», que sin lugar a dudas, deja un momento imborrable en mi memoria.

    Gracias, Jorge, gracias siempre por tus letras y ser el ser humano que eres. Abrazo grande desde México, hermano.

    1. Querido hermano, qué emoción leerte y sentir, una vez más, esa calidez tan mexicana que abraza el alma. Los viernes de artículo siempre nacen desde lo más profundo de mis emociones, pero mensajes como el tuyo son los que realmente le dan sentido a cada palabra compartida.

      La emisión de «Entre Amigos» de ayer fue pura magia, de esas que no se pueden planear porque simplemente suceden cuando hay verdad, cariño y corazones conectados a través de la distancia. Para mí fue un privilegio inmenso compartir ese momento contigo, con tantos colegas y, sobre todo, con ese público maravilloso de México al que llevo siempre tan dentro de mí.

      Gracias a ti, Erik, por tu amistad, por tu generosidad y por ser también ese ser humano luminoso que deja huella en quienes tenemos la fortuna de coincidir contigo. México es una tierra que amo profundamente, y sentirme tan querido allí es un regalo que jamás dejaré de agradecer.

      Te mando un abrazo enorme hasta esa tierra querida, hermano, con toda mi admiración y mi cariño siempre.

  2. Tema diana para mí, Jorge… Porque «Paz y Calma» son lo que más valoro yo, a día de hoy, y más cuando las he necesitado desde hace tiempo, y por el motivo que fuera aún no parecían reservadas para mí…
    Entonces soy madura? Entonces es que ya aprendí a autoelegirme, a escuchar y a ser selectiva? A fijarme en quienes buscan eso mismo, y sólo quedarme si se dá esa conexión necesaria y recíproca, ésa llena de respeto y buenos deseos que demuestran apoyo verdadero de manera mutua…
    Basta ya, fuera ruido, fuera envidias, y comparativas, fuera a quien venga con malas intenciones… Yo paso, porque no me aportan lo más mínimo… Yo converso y razono conmigo, me elijo y me cuido.
    No puedo estar más agradecida de ésta, ya consolidada, forma de ver la vida siendo honesta y leal a mí misma y con mi círculo cercano de gente, la cual me demuestran que de verdad están ahí y que soy importante para ellos.
    Gracias Jorge, por otro viernes más de reflexión. 🙏🏼

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MI ÚLTIMO LIBRO

PACK 2 LIBROS / 28€
🌟REFLEXIÓN & ALMA 🌟

Lo último del blog

PACK 2 LIBROS / 28€
🌟REFLEXIÓN & ALMA 🌟

No hay ninguna forma de pago conectada. Contacta con el vendedor.

Déjate tocar por las palabras y el alma de Jorge Esquirol con este pack único que une sus dos obras más íntimas y transformadoras: 

📚 Incluye:

✔️ Te regalo mis pensamientos – Un viaje poético y emocional que abraza el dolor, la pérdida y la esperanza.
✔️ La pirámide del alma – Una obra introspectiva que invita a conocerte, reconstruirte y avanzar desde lo más profundo de ti mismo.

🎁 Pack exclusivo de autor por solo 28 € (precio especial frente a los 34 € habituales).

Llévate ambos libros con dedicatoria personalizada y sumérgete en una experiencia literaria que transforma, consuela y despierta. Ideal para regalar… o regalarte.